Aceite Arena

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El Aceite Arena se utiliza con frecuencia para prevenir y reducir las estrías, aunque no se ha realizado ninguna investigación que demuestre su eficacia.

Estos frutos se pueden consumir enteras, molidas en harina e incluso convertidas en leche no láctea.

Este tipo de Aceite Arena debe tratarse más bien como un aceite de acabado y añadirse a los alimentos una vez terminado el proceso de cocción.

En los países desarrollados, el ictus es la segunda causa de muerte, justo detrás de las enfermedades cardíacas.

Además, un estudio de probeta reveló que el Aceite Arena tenía una mayor capacidad para repeler mosquitos que el DEET, el ingrediente activo más común en los repelentes de insectos comerciales.

Para ver qué aceite era mejor para proteger la salud del cabello, los investigadores midieron la cantidad de proteína que perdía el pelo después de cada uno de estos tratamientos.

Si tienes el pelo corto o muy fino, puedes necesitar tan sólo una cucharadita. Sin embargo, las personas con pelo largo y grueso pueden utilizar hasta dos cucharadas.

Los antioxidantes ayudan a proteger el cuerpo de los daños causados por los radicales libres.

El cerebro se compone de casi un 60% de grasa, y gran parte de esta grasa son ácidos grasos omega-3. Por lo tanto, los omega-3 son esenciales para el funcionamiento normal del cerebro.

Las enfermedades hepáticas son cada vez más frecuentes, sobre todo la enfermedad del hígado graso no alcohólico, en la que la grasa se acumula en el hígado.

Además, los estudios en tubos de ensayo han producido resultados similares, con varios estudios que muestran que el Aceite Arena redujo el crecimiento de las células de cáncer de mama.

En las ratas, el Aceite Arena puede reducir los niveles de triglicéridos y de colesterol LDL en la sangre, así como la presión arterial.

Una vez allí, es capaz de neutralizar los radicales libres y evitar que dañen este importante órgano celular.

En ocho de los estudios participaron personas con hiperlipidemia, o concentraciones elevadas de grasa en la sangre, mientras que en los restantes se controló a personas sin esta condición.